A la atención de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):

Pero dado que los fines de su organización son “promover y defender los intereses de los consumidores, orientarles en sus elecciones como consumidor, trabajar para ayudarles a resolver sus problemas de consumo y a hacer valer sus derechos fundamentales como consumidores”, creo que se han extralimitado en sus funciones como OCU, pues su nota de prensa persigue un objetivo completamente distinto de estos. Proteger a los consumidores y defender sus derechos fundamentales como tales, significa atender las legítimas demandas que un consumidor puede hacer sobre las bondades relativas de los bienes o servicios, no sobre las relaciones laborales necesarias para su fabricación o suministro. Sería completamente adecuado que ustedes denunciasen que la frecuencia de paso de los trenes en la línea 6 hace que el servicio de transporte suministrado por Metro de Madrid sea muy deficiente, o que los niveles de contaminación acústica en los andenes son insufribles, o que el humo que desprenden los fumadores en algunas paradas hace insoportable la espera. Pero todos estos asuntos pueden resolverse de maneras distintas dependiendo del equilibrio laboral entre la empresa y los trabajadores por el que uno opte.
Piénsese, por ejemplo, en el primero de los ejemplos que acabo de mencionar, el de aumentar la frecuencia de paso de los trenes. Esto podría conseguirse reduciendo el sueldo de los conductores al Salario Mínimo Interprofesional y contratando así a muchos más conductores (que no podrían pagar los altos precios de los alquileres de viviendas de Madrid y estarían obligados a vivir bajo el umbral de la pobreza relativa), o podría hacerse adecuando sus salarios a lo establecido en el convenio colectivo entre empresa y trabajadores, y creando una tasa especial sobre los beneficios de las empresas para sufragar los gastos del transporte público. En ambos casos, el problema de la poca frecuencia de paso de los trenes estaría solucionado. Si ustedes formasen parte de la patronal, tendría sentido que denunciasen que la segunda solución perjudica los intereses del empresariado. Si ustedes fuesen parte del movimiento obrero, tendría sentido que ustedes denunciasen que la primera solución perjudica los intereses de los trabajadores. Pero es que ustedes no tienen nada que decir al respecto, puesto que su función se limita a juzgar si el servicio adquirido se presta en buenas o en malas condiciones, y ese servicio estaría perfectamente suministrado con las dos soluciones. Sí habrían cumplido, en cambio, con sus funciones declaradas si en su nota de prensa sencillamente dijeran que los servicios de Metro durante el día 29 de Junio no fueron satisfactorios, sin detallar si eso se debe a la cerrazón de los trabajadores o a las draconianas condiciones laborales impuestas por la empresa.
Por eso, permítanme aclararles que ningún ciudadano español es usuario de la Constitución Española y que ningún trabajador español es consumidor del Estatuto de los Trabajadores. Nadie consume Constitución al expresarse libremente o al no ser discriminado por motivos raciales; nadie usa el Estatuto de los Trabajadores al conseguir, milagrosamente, trabajar menos de cuarenta horas a la semana. Lo que hacen es sencillamente vivir según las reglas básicas de la convivencia ciudadana o trabajar según las reglas básicas de las relaciones empresariado – clase trabajadora. Pero si ustedes pretenden expandir tanto el significado del término “usuario” y atribuir los problemas del servicio de Metro únicamente a sus trabajadores y no a la empresa que decide romper el Convenio Colectivo, yo les pediría que al menos aclarasen su posición y se afiliasen como organización a la CEOE, a la patronal. Estaría entonces claro cuál es su verdadero objetivo. Sabríamos entonces que lo que ustedes defienden es que los consumidores tengan acceso a todo tipo de productos al menor precio posible, sean las que sean las condiciones de los trabajadores que han tenido que producirlos. Sabríamos también que el consumidor que ustedes defienden es alguien que por definición está de parte de la empresa a la hora de determinar en qué condiciones ha de llevarse a cabo la `producción. Y sabríamos, finalmente, que ustedes no sólo analizan comparativamente distintos productos, sino que estudian el proceso de producción completo y se atribuyen por ello un papel que hasta ahora parecía que sólo correspondía al Derecho Laboral.
Hasta hace unos años, cuando el Metro de Madrid quería anunciar algo por megafonía en el interior de sus trenes y estaciones, usaba la fórmula “Estimados viajeros…”. Esa fórmula ha sido sustituida hoy por la de “Estimados clientes…”, considerando, supongo, que la denominación “clientes” es más apropiada a los tiempos que corren. Pero a muchos de los que pasamos muchísimas horas en el metro, a muchos de los que adoramos el traqueteo de los trenes y la tranquilidad de los taquilleros, nos gustaría que nos siguiesen llamando “viajeros” y que las cosas se llamasen por su nombre. Porque mucho miedo nos dan estos usos ideológicos y ultraconservadores que se esconden bajo la tranquila apariencia de palabras como “cliente” o “usuario”.
Muchas gracias por su atención.
Borja Villa Pacheco

He leído la nota de prensa elaborada por su organización el día 29 de Junio de 2010 referida a la huelga de los trabajadores del Metro de Madrid. Solicitan en ella las máximas sanciones legalmente posibles para los convocantes de la misma, estimando que se extralimitan en su uso del derecho a huelga al no cumplir con los servicios mínimos demandados por las Administraciones Públicas. Estiman ustedes, además, que este derecho no es absoluto al chocar con otros derechos constitucionalmente reconocidos como el derecho a la libre circulación por el territorio de todos los “usuarios”. El uso de este término, “usuario”, me ha sorprendido pues entiendo que ustedes consideran que el derecho a la libre circulación por el territorio es un derecho que nos corresponde a todos en cuanto que usuarios y consumidores (de servicios y bienes) y no en cuanto que ciudadanos en general. Supongo que ustedes han decidido utilizar este término como una manera de justificar la relevancia de su voz en este debate público.