BOLETÍN TRIMESTRAL

HABLEMOS DE PENSIONES

Los nuevos jubilados se irán en 2018 por primera vez con el 70% de su último sueldo como media, frente al 80% vigente durante la crisis. Esto se debe sobre todo al recorte que marcó la reforma de 2011:

– Alargamiento de la edad de jubilación hasta los 67 años.

– Ampliación del periodo a tener en cuenta para calcular la pensión, desde 15 a 25 años de la vida laboral.

SUPUESTO ACUERDO PP-PNV SOBRE PENSIONES

Aún no sabemos en qué quedará esto pues, según parece, está condicionado a los Presupuestos Generales y aún no están aprobados.

No obstante, lo conocido a través de los medios de comunicación nos permite hacer una valoración del acuerdo y decir en primer lugar alto y claro que no queremos parches.

Las “mejoras” que se anuncian establecen que las pensiones subirán el 1,6% en 2018, en virtud de la inflación prevista para este ejercicio y según el IPC en 2019.

Y a partir del 2020, ¿qué? Pues otra vez al 0,25%. Nos ofrecen subidas que van desde un 1% para las pensiones de entre 700 y 800 euros, hasta un 3% para las mínimas.

Esto significa que dejan el 47% de las pensiones con el humillante 0,25% de revalorización.

Sobre las pensiones de viudedad nos dicen que en 2018 la base reguladora se actualizará hasta el 56% y en 2019 estará al 60%. Nada nuevo, pues esto ya estaba aprobado en el Parlamento desde el 2011, donde se decía que el porcentaje del 52% iría subiendo hasta alcanzar el 60% en 2019.

La otra “mejora” que nos venden está relacionada con el llamado “factor de sostenibilidad”. En lugar de entrar en vigor en enero de 2019, lo aplazan cuatro años, hasta el 2023. Como sabéis, esta medida relaciona la pensión inicial con la esperanza de vida. Para que se entienda: si nos dicen que vamos a vivir un 5% más, la pensión se reducirá un 5%.

Algo que tenemos que tener claro es que estas “rectificaciones son debidas a las importantes movilizaciones que los pensionistas hemos protagonizado en los últimos meses. Y también tenemos que tener claro que ese es el camino y debemos continuar saliendo a la calle, si cabe con más fuerza.

De nosotros depende. Hay que aprovechar el trámite de los Presupuestos del Estado para decirles a los grupos parlamentarios que presenten enmiendas que deroguen las lesivas reformas de 2011 y 2013, que repongan nuestros derechos y garanticen el futuro de los pensionistas de hoy y mañana.

EL PARO Y LA CORRUPCIÓN DISPARAN LA ECONOMÍA SUMERGIDA EN 60.000 MILLONES DURANTE LA CRISIS

La tasa se elevó hasta el 24,6% del PIB al cierre de 2012, lo que supone más de 253.000 millones de euros ocultos.

Según se desprende de este estudio, el volumen de la actividad económica en negro aumentó de media unos 15.000 millones anuales desde el inicio de la crisis en 2008, cuando la tasa de economía sumergida se situó en el 17,8% del PIB. Este importante incremento se debió en gran medida al efecto “arrastre provocado por el boom inmobiliario a consecuencia de la gran dependencia de la economía ligada a este sector.

Al tsunami del ladrillo le siguieron otros factores que influyeron de modo decisivo en el aumento del fraude, como el espectacular repunte del paro, la subida de impuestos (que no fue acompañada por un eficiente control tributario) y la multiplicación de casos de corrupción política y empresarial.

Además, a estos factores se sumó uno transversal, que es el masivo uso de billetes de 500 euros en nuestro país, que representa el 14% del valor de todos los billetes de 500 que se manejan en la zona euro. Estos billetes son el instrumento preferido por los defraudadores para saldar operaciones al margen del fisco.

Pero más allá de los datos puramente económicos, el informe señala que en España existe un “grave problema de moralidad” con el pago de impuestos, lo que complica aún más la equiparación de nuestro nivel de fraude al de otros países europeos donde la cultura defraudadora no está tan enraizada. Aún nos situamos muy lejos de países como Alemania (con un 13,1%), Francia (10,8%) o Gran Bretaña (10,1%).

LAS CIUDADES ANTE EL RETO DE LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

De un tiempo a esta parte planea sobre la agenda pública de las principales ciudades un debate de carácter global que determinará, sin duda, el modelo de urbe del futuro: cómo rebajar los niveles de contaminación atmosférica urbana y cómo articular políticas alternativas que puedan ayudar a las existentes.

Los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la contaminación en las ciudades son demoledores: el 92% de la población mundial que vive en entornos urbanos respira aire contaminado. Así mismo, la OMS estima que en el año 2012 se produjeron 6,5 millones de muertes asociadas a la contaminación del aire, una cifra que significa el 11,6% de todas las muertes a nivel global. A ellas hay que sumar otros efectos como las irritaciones respiratorias y oculares o los problemas cardiacos, ataques de asma, etc.

En el Estado español, estudios e informes de diversa autoría llegan a conclusiones similares sobre el estado del aire y sus efectos sobre la salud. El informe sobre la calidad del aire en el Estado español durante 2016, elaborado por Ecologistas en Acción, señala que casi un 94% de la población continúa respirando un aire con altos niveles de polución.

Los principales contaminantes atmosféricos tienen su origen (ya sea en buena medida o en su totalidad) en la quema de combustibles fósiles y en el ámbito urbano están ligados especialmente a las emisiones provocadas por los automóviles.

El peso del vehículo privado en la ciudades es evidente y además de ser la principal causa del deterioro de la calidad del aire, el coche es uno de los mayores responsables de las emisiones de C02 que están provocando el cambio climático, es el principal causante de la contaminación acústica y el gran usurpador del espacio público urbano, del que se ha ido adueñando hasta convertir al viandante en un refugiado del tráfico.

En Europa son ya más de 200 las ciudades que han puesto en marcha medidas disuasorias a la circulación del tráfico motorizado, desde prohibiciones de acceso a los no residentes, a limitaciones de acceso a determinados perímetros de urbes e incluso otras que aplican el pago de un peaje para el acceso al centro de la ciudad, que generan un efecto disuasorio entre los conductores y fomentan el uso de medios de transporte más sostenibles.

Pese a que los datos científicos de entidades y organismos avalan esta apuesta por la movilidad sostenible como instrumento para conseguir un aire más limpio y reducir los efectos de la polución, la empresa no es sencilla. Durante décadas se ha ido consolidado, a través de la publicidad, el cine y la televisión, la idea del coche como un símbolo de libertad, satisfacción e incluso cierto estatus social. Revertir este relato no es tarea fácil, pero sí absolutamente necesaria, pues nos va la vida en ello.

EDUCAR CONTRA LA PAZ

La derecha ha recuperado un proyecto que pretende introducir el militarismo y otros imaginarios en los colegios.

Hablamos del acuerdo que han firmado los Ministerios de Educación y Defensa para llevar a los colegios el Ejército, el pasodoble, la bandera, los himnos de la Marina y del Aire, los desfiles militares, la inmigración no regularizada como amenaza, etc. Se trata de 10 unidades didácticas para el currículo de Educación Primaria en “Conocimiento de la Seguridad y la Defensa”, que se incluirían en la asignatura “Valores Sociales y Cívicos”, que es alternativa a la asignatura de Religión Católica.

Parece que se intenta crear en los niños reflejos paulovianos del tipo: tanque igual a salvación, inmigrante igual a peligro; se quiere hablar a los niños de armas de destrucción masiva, de cómo alistarse en el Ejército, animar a la asistencia a los desfiles militares y reproducir tanques con plastilina, hacer cómics sobre la vida de la familia real, dibujar escudos y banderas…

Identificar patria con ejército es un clásico de la manipulación política, pero especialmente grave si se hace con niños y niñas de 6 a 12 años. De importante gravedad nos parece la campaña que asocia la inmigración con amenaza. En concreto, se presentan los flujos migratorios irregulares como un peligro para nuestros valores y se enseña que tienen implicaciones para la política de seguridad.

En cuanto al pasodoble de hace un siglo y la banderita, decir que es simplemente anacrónico. La patria no es una tela y un himno. Se hace más patria si la basamos por ejemplo en cuestiones más solidas:

– La derogación del artículo 135 de la Constitución, porque lo más sagrado y prioritario no es pagar la deuda, sino proteger a la población y combatir la pobreza en España.

– Una política fiscal donde paguen más los que más tienen y no se produzca fraude por parte de los ricos, ni la evasión de capitales a los paraísos fiscales.

– Un estado del bienestar que asegure pensiones dignas, una sanidad y una educación públicas de calidad, el derecho a la vivienda, los servicios sociales y a la dependencia, que estén constitucionalmente blindados de recortes, deterioros y privatizaciones por parte de cualquier Gobierno.

– La limpieza y decencia política, en un país donde la corrupción no tenga ningún tipo de impunidad, ni judicial, ni política, ni social.

Se podrían mencionar más cosas y eso sí sería hacer una nación con la que se identificase la mayoría social de este país, y no una patria al servicio de las élites y para la manipulación del pueblo.

En las aulas hay que trabajar la paz y la convivencia. Argumentar que el precio de la paz es el esfuerzo de la guerra es una falacia. El belicismo y el militarismo son contrarios a los valores de la educación y no deben tener lugar en nuestras aulas.

Nota: En la Comisión de Educación del Congreso se ha rechazado una propuesta de ERC que pedía la retirada del proyecto “Conocimiento de la Seguridad y la Defensa en los centros educativos”. En contra: 17 votos del PP y Ciudadanos. A favor: 11 votos de ERC, Unidos Podemos y PDCAT Abstenciones: 9 votos del PSOE.